El martes pasado, una gerente de marketing que conozco gastó $3,200 en una campaña de anuncios de Meta. Su dashboard mostraba 127 “conversiones”. Estaba encantada.
Cuando revisó su WhatsApp, había solo 84 mensajes reales. Y solo 52 personas únicas.
Un cliente ve tu producto en un video de TikTok. Le da like. Comenta. Te manda un mensaje directo preguntando precio y disponibilidad. Y ese mensaje cae en un vacío porque nadie en tu equipo tiene TikTok abierto
El gerente del restaurante miraba su teléfono fijamente. Tres meses atrás, había lanzado un chatbot de IA que prometía revolucionar el servicio al cliente.